Como respuesta a la creciente demanda de vivienda y a la necesidad de dar una nueva utilidad a locales comerciales vacíos, el Ayuntamiento de Zaragoza permite desde 2021 transformar lonjas en desuso en pisos habitables. Esa medida, que se impulsó con la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), ha permitido que en cuatro años la capital aragonesa haya sumado hasta 134 inmuebles residenciales más.
Como respuesta a la creciente demanda de vivienda y a la necesidad de dar una nueva utilidad a locales comerciales vacíos, el Ayuntamiento de Zaragoza permite desde 2021 transformar lonjas en desuso en pisos habitables. Esa medida, que se impulsó con la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), ha permitido que en cuatro años la capital aragonesa haya sumado hasta 134 inmuebles residenciales más.
Con ese balance actualizado, esa estrategia se inclina como una de las claves para evitar la degradación de algunos barrios y aumentar la oferta de vivienda en un contexto de alta presión inmobiliaria. Así las cosas, las intenciones del Consistorio parecen haber dado sus frutos, más aún después de haber flexibilizado en 2024 los requisitos para tratar de incentivar esta opción. Y es que sólo el pasado ejercicio se tramitaron 29 licencias para un total de 31 pisos nuevos, según los datos más recientes que maneja el departamento de Urbanismo, lo que supone un 33% del total.

Si se analizan los registros por barrios y respecto al cómputo global, Delicias es el distrito donde más locales han encontrado una segunda vida, con 19 y le sigue San José, con 18. Después se encuentran El Rabal (13), Torrero (9), Oliver-Valdefierro (9), Casco Histórico (7), La Almozara (6), Universidad (5), Centro (5), Actur (2), Casablanca (2), Las Fuentes (2), Santa Isabel (1) y Casetas (1).
Entre las condiciones para permitir esta reconversión, se exige que el local lleve sin actividad al menos 36 meses -es decir, tres años- y que tenga una altura mínima de 2,5 metros. Además, los pisos deberán tener un mínimo de 45 metros cuadrados, a no ser que el espacio original sea mayor de 140, para los que entonces se requiere un mínimo de 55 metros cuadrados.
Por otra parte, se pide que se mantengan salidas de humos, ventilación de espacios, iluminación exterior o que ese antiguo negocio no se sitúe en una de las principales arterias de la ciudad o de protección comercial, con el objetivo de preservar la actividad económica y la identidad de estas zonas. Por poner algunos ejemplos esto afecta a vías céntricas como Alfonso, Don Jaime, San Vicente de Paúl, el Paseo de la Independencia, Mártires, Estébanes o Libertad (éstas últimas enclavadas en El Tubo). Además, también se tiene en cuenta el ruido diurno y nocturno que haya en las calles próximas para proteger la habitabilidad de la contaminación acústica.
Según estimaciones del sector comercial, Zaragoza cuenta con aproximadamente 1.800 locales vacíos, muchos de los cuales llevan largos periodos sin actividad y sin perspectivas de nueva ocupación. No todos, claro, cumplen con estos criterios. Aún así, esta herramienta les busca dar un importante impulso.
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